Se puso en marcha el programa “Kicasa, kiosco casero y saludable”.

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El programa es desarrollado por el área de Bromatología del municipio jacobaccino y buscan enseñar a alumnos y docentes de las escuelas técnicas para la correcta manipulación de los alimentos.

 

El Municipio de Jacobacci, mediante el área de Bromatología Seguridad e Higiene dependiente de la Secretaria de Gobierno, puso en marcha el programa de actividades de correcta manipulación de alimentos basada en la información brindada por la Red Nacional De Protección de Los Alimentos –RENAPRA-, denominado “KICASA kiosco casero y saludable.

El desarrollo del primer taller se realizó en la Escuela Primaria Nº 326, para los alumnos que llevan adelante un kiosco saludable. Según manifestaron desde el municipio, la escuela es un ámbito que puede contribuir a la adquisición de hábitos alimentarios que favorezcan un estilo de vida saludable. La implementación del kiosco saludable es una estrategia dirigida a ampliar la variedad de alimentos y regular su cantidad, siempre considerando la seguridad sanitaria. Esto se encuentra dentro de una propuesta integral de promoción de hábitos saludables, a través de la Educación Alimentaria Nutricional.

“Toda la comunidad educativa, debe tender a generar cambios en la conducta alimentaria de los niños, niñas y adolescentes a largo plazo. Para que los kioscos escolares se consideren “saludables”, deberán ofrecer una amplia variedad de alimentos. Por ello, el desafío fundamental es que la comunidad educativa pueda elegir voluntaria y responsablemente los alimentos que compra y desea consumir” señalaron fuentes del área de Bromatología municipal.

El Programa KICASA, se fundamenta en las normas de higiene y manipulación de los alimentos, ya que la manipulación de los alimentos con buenos hábitos como el correcto lavado de manos, la vestimenta, la higiene del espacio físico y áreas de elaboración y almacenamiento. También es necesario que una vez que se elaboraron se incorpore la información que debe figurar en los rótulos de alimentos envasados, es decir, la denominación de venta del alimento, la lista de ingredientes, el contenido neto; en el caso de los enlatados y conservas deberán tener identificado el peso neto y el peso escurrido (sin el líquido), y también la identificación del Origen, la identificación del Lote, la fecha de Duración o fecha de Vencimiento; y el modo de preparación e instrucciones de uso del alimento cuando corresponda.

Asimismo, el programa, enseña respecto de la necesidad de clasificación que deberán tener los alimentos, es decir aquellos de Alto Riesgo siendo Perecederos, como carnes, lácteos, y comidas preparadas, entre otros; y los alimentos de Bajo Riesgo, No Perecederos que pueden conservarse por tiempos prolongados a temperatura ambiente o ambientes climatizados. Tal es el caso del pan, cereales, galletitas, azúcar, enlatados, entre otros. Para esta aplicación es imprescindible tener en cuenta la temperatura, ya que es un factor clave en la manipulación de los alimentos, al igual que los hábitos de conservación, es decir la cocción, refrigeración, el congelado y descongelado de los mismos.
“Es importante que se tomen las medidas necesarias para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada de los alimentos que puedan generar diversas enfermedades” agregaron las mismas fuentes.

El cronograma de exposición y trabajo que realizan los inspectores municipales de bromatología para los alumnos de las Escuelas se establece con las docentes a cargo de los talleres, y se coordina con la comunidad educativa interesada.

 

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